¡Muy buenas, gente!
Bienvenidos a este su blog, mi blog, NUESTRO blog. El día de hoy como dice perfectamente el título les vengo a platicar de este stand-up creando por Hannah Gadsby y producido por Netflix.
Comencemos.
No soy fan de los stand-ups, pero eso no quiere decir que si alguien me recomienda alguno, no lo vaya a ver. Porque lo hago. Sin embargo, no es el tipo de producción que se me viene a la cabeza cuando quiero relajarme los fines de semana en la comodidad de mi casa o sofá.
Este stand-up salió en junio del 2018. Sinceramente no recuerdo exactamente cuando lo vi, pero fue ese año y la sensación que deja al final es abrumante, porque parece que Nanette en uno de sus efectos (o quizá mismas consecuencias) hace que se te caiga una venda de los ojos, se te encoja el corazón y hagas lo que Hannah Gadsby te pide a lo largo de todo este show: “realizar la retrospección, es un don”.
Lo primero que se me vino a la cabeza cuando lo terminé de ver la primera vez además de toda la vorágine de sentimientos atorados en mi interior fue un: “Esta mujer es increíble.”
Ayer en la noche, casi madrugada elegí volver a ver este stand-up (que de acuerdo a su creadora no lo es) y ver qué me parecía. Dejando de lado la evidente predictibilidad del show, pues sabía perfectamente hacia donde nos conducía esta mujer australiana contándonos la razón de por qué se llama Nanette el show, y cómo es que “casi” la termina golpeando un hombre por querer ligar a su novia y demás, me produjo una sensación de tensión. Tensión y risa nerviosa, todos los chistes eran con esa real intención y de hecho ella lo explica durante este especial por casi una hora.

La comedia, según sus palabras, se trata de una introducción y un remate, se tiene que hacer tensar al público y luego relajarlos con un remate que les produzca esa risa, y liberen por ende la tensión que Hannah Gadsby crea en nosotros. Palabras más, palabras menos, eso es lo que nos da a entender. Los ejemplos varían mucho, como por ejemplo ella se hizo comediante porque hacía muchos chistes respecto a cómo salió del clóset ante su madre –Ay hija, no me digas esas cosas, es como si yo te dijera que soy una asesina serial- porque es OBVIO que podemos comparar el decirle a tu madre que eres homosexual a confesar que eres un asesino serial (espero se note el tono de ironía en mis letras y si no, lo claro de una vez: estoy siendo sarcástica).
Volver a ver este especial grabado en la ópera de Sídney, Australia en Netflix te da mucha más perspectiva que la primera vez que lo ves. Aprecias mucho más algunas cosas, incluso chistes que se te pudieron escapar la primera vez, quizá los captas en esta ocasión, como a mí me pasó.
La comediante australiana de 40 años nos cuenta en el show que ella ya no quiere hacer más comedia porque de acuerdo a sus palabras textuales: “Forjé mi carrera a partir del humor autocrítico y, simplemente, no lo haré más. Porque la autocrítica, cuando viene de alguien que ya está marginado, no es humildad. Es humillación.”
También irónica y magistralmente se burla de aquellas personas que le dicen que “no es lo suficientemente lesbiana porque no había mucho contenido lésbico en sus shows” y es que como lo deja claro, no existe una sola manera de ser homosexual, ni de comportarse como uno.
Durante este show lo que busca Gadsby es contar su historia porque nunca lo había hecho bien. Siempre contaba anécdotas de cómo salió del clóset llenando los vacíos, o más bien, la verdad con chistes para la audiencia. A mí también me hicieron reír en la primer vez, en la segunda se transformaron en risitas nerviosas. Durante este relato, también nos cuenta que nació en Tasmania, pueblito en el que hasta 1997 se consideraba a la homosexualidad un delito lo cual la marcó y la lastimó de miles de maneras; y esas heridas descubrimos no las ha curado del todo de nuevo, porque no ha podido contar bien su historia: con introducción, un desarrollo y un final.
Ella no busca hacerse la víctima.
No.
Ella quiere que reflexionemos acerca de lo que hoy se entiende por comedia, de alguna manera nos está diciendo que debemos replantearla.
Hannah Gadsby enojada, gritando y soltando verdades una tras otra en los últimos veinte minutos es lo mejor del mundo, se torna en algo mágico y único que se puede ver. Acusa a varios hombres, dando nombres y sobre cómo es que abusando de sus privilegios de hombres blancos poderosos es que llegaron precisamente a esa posición de poder: Pablo Picasso, Harvey Weinstein, Donald Trump y mucho más.

Aunado a esos abusos, cuenta los suyos y es en este punto del show en que el obviamente ya nadie se ríe. El relato se vuelve mucho más real porque ya no tiene esa pequeña droga que son los chistes o la comedia. Ella asegura que no tiene muchas ganas de volver a la comedia, sin embargo no lo descarta.
Nanette es bello y muy cruel.
Nanette quiere abrirte los ojos para que comprendas que la risa o el odio no son el remedio. Lo que necesitamos más que nunca es la conexión con otros seres humanos. Y para cerrar este comentario, quisiera dejarlos con una frase que me llegó al corazón por segunda vez y me sigue emocionando cada vez que la leo, porque es toda la verdad:
«Creemos que importa más tener razón que apelar a la humanidad de aquellos con quienes no estamos de acuerdo»
Así que no me queda más que decir que esa es la manera de tirar el micrófono con elegancia y despedirte de la comedia después de 12 años largos de tu vida.
Ampliamente recomendado.